Parte VI: Hacia el Este

20/07/2015

Trató de mantenerse ocupada el resto de la tarde, evitando en la medida de lo posible que las dudas surgidas en torno a la pradera con la que había soñado la atormentaran aún más. Hacía mucho que no pensaba en lo que ocurrió en aquella granja, y lo cierto era que no le apetecía lo más mínimo volver a empezar en aquel preciso instante.

Sin embargo, su memoria seguía jugándole malas pasadas mientras estudiaba el mapa, reunía provisiones para el viaje e incluso cuando se encerró en su cuarto a coserse un bolsillo en la cinturilla interior de su vestido donde esconder el dinero que le había dado el mago, no pudo evitar que los recuerdos de aquella tarde se filtrasen traicioneros hasta la superficie.

Pidió que la prepararan un baño antes de acostarse, aprovechando el agua tibia que le preparaban las doncellas para relajarse y despejar la cabeza. Quizá no volviera a tener aquella oportunidad en mucho tiempo, y su cuerpo agradecería que, por una vez, le quitara la suciedad con algo que no fuera un estropajo y agua helada. Además, a la mañana siguiente se pondría de nuevo en camino, y no estaba segura de cuándo volvería a encontrar un lugar donde pasar la noche a cubierto.

Durmió a ratos, despertándose cada pocas horas por culpa de los nervios y las pesadillas. Los recuerdos de su hermana se negaban a desaparecer de nuevo en los confines de su memoria, donde los había desterrado hacía tantos años, y la similitud del paisaje de sus sueños con la granja donde vivían de niñas había abierto heridas demasiado dolorosas incluso después de mucho tiempo.

Finalmente acabó levantándose con el amanecer, más por costumbre que por propia determinación. El sol acababa de salir, y en la posada casi vacía apenas se escuchaban ruidos de trajín, aunque sí fuertes ronquidos que supuso provenían de la habitación contigua. Se lavó la cara con el  agua del tocador y se peinó con los dedos, manteniendo la vista en el cascado espejo mientras buscaba con ojos expertos señales de cabellos rubios en su melena oscura.

Dejó escapar un suspiro de resignación al notar que las raíces comenzaban a clarear. Aunque el bosque de Jeyde estaba a pocos minutos del pueblo no conocía la zona, y le costaría horas, sí no días, encontrar las plantas que necesitaba para fabricar el tinte que mantenía negro su cabello. Por suerte le quedaba algo en la mochila, pero era incapaz de asegurar que tuviese suficiente para el resto del viaje.

Recogió sus cosas y bajó al comedor, barajando con reticencia la posibilidad de pagar por los ingredientes que le faltaban. No eran difíciles de encontrar, pero recolectarlos le supondría un tiempo que no estaba segura de poder perder en algo tan trivial como ahorrarse unas pocas monedas de cobre. Y lo cierto era que en cualquier colmado, por muy pequeño que fuera el pueblo, tendría lo que necesitaba.

Antes de partir, la muchacha se permitió pagar por un buen desayuno, acompañado de un generoso cuenco de leche fresca cortesía de la posadera que se terminó de un solo trago. Se tomó su tiempo disfrutando de la comida, algo que no había podido hacer desde que dejara el castillo, consciente de que podían pasar días antes de que pudiera volver a tener una oportunidad como aquella.

Cuando terminó, se despidió de los dueños de la venta con una gran sonrisa. Eran buena gente, y le proporcionaron indicaciones que siguió lo más fielmente que pudo para llegar cuanto antes al camino principal. Una vez allí, lo único que tenía que hacer era continuar hacia el este siguiendo el mapa que llevaba consigo.


Continúa leyendo en la Parte VII: El camino real.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: