Parte I: Iohan

04/10/2015

Aquello era un completo desastre. No sólo se dirigían a la capital en lugar de seguir hacia las montañas, sino que la obligaban a avanzar a pie durante horas por senderos impracticables mientras utilizaban a su robusto caballo como una simple mula de carga.

De su lado no se separaba ni por un solo momento el muchacho que había intercedido por ella atrás en el campamento, aunque por el mohín de disgusto que se adivinaba en su expresión era evidente que no estaba demasiado contento con sus nuevas obligaciones. Sin embargo, la niña no pudo evitar darse cuenta de los esfuerzos que hacía el pobre chiquillo para que no se sintiera tan incómoda.

¿Te encuentras bien?.– Preguntó con timidez el muchacho cuando los bandidos les permitieron parar un rato a descansar.- ¿Quieres un poco de agua?

Shana guardó silencio, apretando los labios con terquedad. Pero estaba cansada y tenía la boca seca, y a pesar de sus reparos no tenía otra opción que aceptar su ayuda. Tras un buen rato y no sin cierta reticencia, cogió el pellejo que le ofrecía y bebió hasta saciar su sed para devolverselo momentos más tarde con las misma brusquedad con la que había actuado desde el principio.

Me llamo Iohan.– El chiquillo se presentó en voz baja, tratando de no llamar la atención de sus compañeros.- ¿Y tú?

Ella se encogió de hombros con terquedad, pero el chico siguió intentándolo, cada vez con más ahínco. Se pasó varias horas con ella cuando se detuvieron a pasar la noche, y lo mismo hizo la noche siguiente, y la siguiente. Trataba de entablar conversación con ella cada vez que el pequeño convoy se detenía, intentaba tranquilizarla a pesar de las circunstancias en las que se encontraba, e incluso le acercaba comida y mantas para que no tuviera demasiado frío al ponerse el sol.

La joven desviaba la vista, volviéndole la espalda con tozudez, y hacía caso omiso de sus palabras sin creer por un sólo segundo que nada de lo que le decía pudiese ser cierto. Pero el pequeño delincuente no se rendía tan fácilmente, y a pesar de los continuos desprecios y de las obstinadas reacciones con las que le obsequiaba la niña constantemente, el muchacho seguía acercándose a ella día tras día, sin perder la paciencia ni una sola vez.

Poco a poco, los pequeños gestos amables del chico comenzaron a hacer mella en la obstinada frialdad de Shana, cuyo brusco comportamiento se fue suavizando con cada conversación, de forma tan sutil e imperceptible que ni siquiera ella se dio cuenta del cambio. Sin quererlo, había permitido que se abriera paso a través de todas las señales de alarma que clamaban precaución en el interior de su mente.

Entonces, ¿Me dirás tu nombre?.– Insistió una vez más.

Caía ya el atardecer del tercer día desde que la banda de ladrones decidió llevársela consigo, y Shana mordisqueaba con desidia una de las galletas saladas que el muchacho había podido recuperar de su maltrecho zurrón. Se encogió de hombros con desgana y masticó con forzada lentitud para ganar tiempo antes de darle una respuesta.

No, creo que no.– Contestó aburrida después de un rato.- Prefiero que sigas sin saberlo.

¡Pero yo te he dicho el mío!.– Protestó él en voz demasiado alta, y en el grupo de bandidos se giraron un par de cabezas curiosas a ver qué sucedía.

Iohan se irguió, nervioso, y se apresuró a tranquilizar a los hombres con un gesto de la mano para evitar que se acercaran a ellos. La niña suspiró.

Bueno, yo no te lo he preguntado.– Levantó las cejas desafiante, y en la comisura de sus labios se dibujó sutilmente media sonrisa.- Lo has hecho porque has querido.


Continúa leyendo en la Parte II: Solo un nombre.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: