Parte XIII: Una oportunidad única

28/12/2015

No.– Pronunció la palabra con vehemencia.- No son tan idiotas. Se darían cuenta de lo que ocurre en cuanto desapareciera el primero, y si son un poco listos no vendrán a buscarlo. No.– Repitió aún más convencido.- Las órdenes son entregarlos a todos. Si lo hacemos ahora, al menos tendremos el factor sorpresa de nuestra parte. Se acabó la discusión.

En sólo un instante, todas las miradas volvían a estar centradas en ella. Tragó saliva con dificultad, aterrada por lo que pudiera pasar si, después de reducir a los bandidos por la fuerza, se daban cuenta de que Iohan tenía magia. Si al volver a por ella, de alguna forma la reconocían como la portadora de la Mirada Eterna.

Sabía que aquellos hombres utilizarían todos los medios de los que disponían, fueran cuales fueran, para asegurarse de que ningún mago pasaba desapercibido ante ellos. Era su trabajo después de todo. Pero lo cierto era que no tenía la menor idea de cómo reaccionaría su don ante el escrutinio de los cel y, definitivamente, no era algo que ardiera en deseos de averiguar.

No te muevas de aquí.– Demandó el más alto. Los tres templarios la miraban con intensidad, con unas expresiones tan serias que le ponían los pelos de punta.- Volveremos a por ti cuando ya no haya peligro.

Shana asintió con la cabeza, demasiado asustada para hacer cualquier otra cosa. Y debió de resultar lo bastante convincente, porque ninguno de los guerreros volvió a insistir sobre el mismo tema. En cambio, se aseguraron de que sus armaduras estaban en perfectas condiciones y listas para entrar en combate si fuera necesario, y sin perder más tiempo, comenzaron a andar en dirección al campamento de los bandidos.

La muchacha  esperó pacientemente a que se perdieran entre los árboles, y sólo cuando los perdió de vista y se encontró de nuevo sola en la espesura se atrevió a moverse de donde la habían dejado. Se puso a andar en círculos por la hierba, dando vueltas una y otra vez a su situación mientras se retorcía con nerviosismo un mechón de cabello oscuro que ya comenzaba a clarear.

Tenía que hacer algo, y rápido. No podía quedarse allí esperando a que los guerreros volvieran a por ella. Se arriesgaba a que, de una forma u otra, descubrieran su don. Pero no tenía muy claro donde se encontraba, y sin el mapa para ubicarse ni la montura que había comprado, no llegaría muy lejos. Necesitaba hacer algo al respecto.

Descartço rápidamente la posibilidad de recuperar su caballo, o el plano que le había proporcionado el mago. Incluso aunque se colara en el campamento en mitad de la lucha, era totalmente imposible que lograra pasar desapercibida ante los integrantes de los dos bandos. Y si la veían, la cosa podía ponerse muy fea.

Sin embargo, había otra posibilidad. Podía intentar convencer a Iohan de que se marchara con ella. El chico conocía bien la zona, y podría guiarles a través de la espesura hasta el camino principal. Era mejor que la alternativa, eso lo sabía, pero lo cierto es que no estaba completamente segura de poder hacerle entrar en razón. No cuando profesaba aquel ciego sentimiento de lealtad hacia la banda de ladrones.

Aún así tenía que intentarlo. Que el pequeño delincuente la acompañara, era la única oportunidad que tenían de salir de aquel bosque y librarse de los guerreros de la Orden de Siekiant antes de llegar a la capital. No podía dejar pasar aquella ocasión, aunque hacerlo supusiera tener que colarse en el pequeño claro en plena batalla y sacarle a rastras de allí.

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