Parte VIII: El líder caído

08/03/2016

Durante un rato no hizo nada. Simplemente se quedó ahí, completamente quieto, con sus grandes ojos castaños abiertos de par en par mientras contemplaba mudo de horror el desfigurado semblante del anciano que hasta el día anterior había liderado la banda de delincuentes.

Estaba en shock. No podía creer que Tomás estuviera realmente muerto. Que lo último que hubiese visto antes de perder la vida no fuera otra cosa que una hoja teñida de sangre en las manos de un templario. Sin nadie a su lado que estuviera dispuesto a ayudarle, como le había ayudado él tantos años atrás.

Shana se acercó al chiquillo con un gesto de preocupación pintado en el rostro tan pronto como reconoció las facciones deformadas del pobre viejo. Avanzó despacio, intentando no romper el pesado silencio que se había apoderado de Iohan al ver el cadáver. Sin embargo, al ver que el chico no reaccionaba, acabó por interrumpir su momento de duelo con todo el tacto del que fue capaz.

¿Te encuentras bien?.– Susurró en voz muy baja, inclinándose a su lado.

El muchacho tragó saliva con dificultad. Asintió levemente con la cabeza, sin molestarse en volver la vista para mirarla a los ojos. Sin embargo, era perfectamente consciente de que no podía quedarse ahí eternamente, y acabó por girarse después de unos largos segundos.

Si.– Respondió unos instantes más tarde con aire decaído.- No pasa nada. Sabían a lo que se exponían.– Se levantó, cogiendo una gran bocanada de aire, y se dio la vuelta para alejarse del cuerpo sin vida de su antiguo protector llevándose a Shana consigo.- Y yo también. Vamos. ¿Has encontrado algo útil por aquí?

Eh… si, bueno. Esa manta de ahí aún puede servir para algo.– La chiquilla torció la nariz en una mueca de escepticismo. No era difícil darse cuenta de cómo trataba de ocultarle lo afectado que estaba por la muerte del bandido, o las gruesas lágrimas que se arrastraban por sus mejillas a pesar de todo el esfuerzo que hacía por evitarlo.- ¿Seguro que estás bien?

Iohan se secó la cara con las mugrientas mangas de su camisa. Se sorbió los mocos un par de veces y esbozó una media sonrisa a través de los rastros de suciedad que se había dibujado en el rostro sin darse cuenta. Luego, con los ojos aún empañados por el llanto, negó con lentitud y exhaló un largo suspiro.

No. Pero lo estaré.– Añadió con voz ronca mientras andaba despacio hacia la hoguera apagada.- Venga, larguémonos de aquí.

El joven se agachó unos segundos para recoger el deteriorado pedazo de lana marrón que Shana había señalado hacía un instante, y la enrolló sobre sí misma para transportarla más fácilmente. Buscó con la mirada cualquier otra cosa que pudieran aprovechar en el viaje, y finalmente, tras unos momentos de duda, alargó la mano y se hizo también con una esterilla agujereada.

No tardaron demasiado en recolectar todo lo que pudieron en lo que quedaba de campamento. Por poco que fuera, por roto que estuviera, al menos les serviría para evitar gran parte de la humedad del suelo donde dormían. Además, podrían cubrirse un poco si comenzaba a lloviznar una vez más. Al fin y al cabo estaban en invierno.

Y con un par de viejas y raídas mantas haciendo las veces de hatillos y una esterilla ajada y a punto de deshacerse al mínimo contacto, los dos chiquillos salieron del campamento rumbo al camino real. Retrasar su partida sólo habría empeorado aún más la situación, minando por completo el ánimo del pequeño delincuente. Lo mejor que podían hacer era dejar atrás todo aquello cuanto antes.


Continúa leyendo en la Parte IX: Hacia en noreste.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: