Parte XI: La venta de Brokkor

27/03/2016

El dueño de la casa arrugó la frente al verlos, evaluándolos con la mirada. No parecían más que un par de niños sucios y hambrientos que vagabundeaban por los caminos pero, al advertir el reflejo de las monedas que Shana aún tenía entre las manos, su expresión se suavizó y abrió por completo la pesada puerta de madera

¿Vais a entrar o no?.– Gruñó con voz ronca y, sin esperar respuesta, se dio media vuelta y se encaminó a grandes pasos hacia un largo mostrador.

Los niños se quedaron paralizados durante unos segundos, sin saber muy bien cómo reaccionar. Sin embargo no tardaron demasiado en dejar a un lado la sorpresa y el desconcierto de encontrar a alguien de su clase en plena superficie, y acabaron por entrar en la casa tras él.

Shana observó la estancia con detenimiento. Era mucho más grande de lo que les había parecido en un principio, con varias mesas de madera rodeadas de sillas repartidas por la amplia habitación. Una chimenea ardía tranquilamente en una de las esquinas y, más atrás, junto a la barra, unas escaleras bastante empinadas subían hasta el segundo piso. Extraño como pareciera, habían dado con una posada.

Eligieron una mesa cercana a la puerta, se sentaron y esperaron a que el enano volviera a acercarse a ellos para pedirle algo de comer. No obstante, a juzgar por el delicioso olorcillo que salía a través de la pesada cortina colocada tras la barra, su anfitrión ya había empezado a prepararles el almuerzo.

Lo cierto era que, a pesar de haber sido algo brusco cuando llegaron allí, el propietario de la venta sabía bien cómo atender a sus clientes. Apenas habían tenido tiempo de entrar en calor cuando de las cocinas salió una jovencita tan menuda como el anterior, llevando entre las manos una gran escudilla de sopa caliente y dos hogazas de pan recién horneado que los chiquillos devoraron con asombrosa rapidez.

Les prepararon una habitación con dos camas y unas tinajas de agua tibia para el baño, reaccionando antes incluso de que la niña tuviera la oportunidad de pedirlo. La posada estaba casi vacía, y sin nadie más que requiriese la atención del mesonero y su hija, Shana no tuvo problemas para arrinconar al robusto enano e interrogarle concienzudamente sobre el mejor y más corto camino que tendrían que seguir para llegar cuanto antes a las montañas.

Aprovechó también la ocasión para renovar sus mantas y lavar sus ropas, y quiso la suerte que aún le quedara suficiente dinero para comprar queso y cecina, y un pellejo de cerdo que no tardó en llenar con agua dulce. No era gran cosa, pero al menos no tendrían que preocuparse por el hambre y la sed en lo que les quedaba de viaje.

No había amanecido aún cuando se pusieron de nuevo en marcha, mucho más frescos que el día anterior y con bastante menos dinero en los bolsillos. De todas formas, con los hatillos mejor abastecidos y los estómagos bien llenos, la semana y media de viaje que tenían por delante se les hacía un poco más llevadera.

Las sucesivas jornadas que pasaron juntos, recorriendo el embarrado sendero que llegaba hasta el anillo montañoso de Ia Kruün, transcurrieron tranquilos y monótonos. Se levantaban al salir el sol y acampaban cuando ya se había puesto, apurando las horas de luz mientras las piernas les permitiesen seguir andando.

Pasaron tardes enteras hablando para ignorar el cansancio, llenando las horas con charlas banales que se iban volviendo algo más personales a medida que los muchachos cogían confianza. Pasaron días en los que se paraban lo justo para recuperar el aliento, hasta que se vieron obligados a bajar el ritmo antes de que el agotamiento les hiciera caer exhaustos antes de llegar a su destino.


Continúa leyendo en la Parte XII: El final del camino.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: