Isaria

26/04/2014

Los isarios son un pueblo que vive al norte del continente, donde hacía demasiado frío para que los elfos asentasen sus círculos. Quizá por eso su cultura era tan distinta a la de los pueblos humanos que por entonces vivían en Nydiryah.

A medida que los isarios fueron trasladándose hacia el sur y tomando contacto con la sociedad élfica, sus diferencias iban aumentando. Allí donde la longeva raza era pacífica, los recién llegados descendían de una tribu guerrera, y sus belicosas costumbres no encajaban demasiado bien en el orden preestablecido.

Los continuos conflictos empeoraron hasta que, finalmente, el pueblo isario se alzó en armas y después de una larga y sangrienta guerra en la que las muertes se contaron por miles, los elfos fueron expulsados y exiliados a algún lugar remoto.

La sociedad guerrera les convierte en un pueblo de fuerte patriarcado, y su ambición fue un hecho decisivo que ayudó a la expansión de su reino. Respetan la magia más que temerla, y han aprendido a usarla en su beneficio ya sea en misiones políticas o militares.

El reino de Isaria se divide en feudos iguales a los de Maelür, gobernados por familias nobles que tan solo tienen que rendir cuenta a su rey. Muchos contratan brujas o magos como apoyo mágico, costumbre que en los últimos tiempos está empezando a aparecer también en el sur.

En Isaria la religión es mucho más distendida, y aunque la mayoría de los habitantes del reino siguen el culto cosmoíta, existen templos dedicados a otros dioses, y los mágicos son tratados con el máximo respeto, en gran parte por el poder que sustentan.

En el norte, los títulos y propiedades están ligados a un apellido, y no a un miembro concreto del linaje, y la herencia pasa directamente al primogénito de la familia. Antes de la alianza con Maelür, el varón tenía prioridad para recibir los bienes de la familia, aunque actualmente, si la primera hija es mujer, superará los derechos de sus hermanos.

Aunque los progenitores tienen la opción de repartir sus posesiones entre sus hijos, la ley es clara al respecto, y no tienen obligación alguna de dividirlos.

La moneda utilizada en Isaria se unificó con la que utilizaba el reino de Maelür cuando sus monarcas firmaron el tratado de la alianza, siendo las Biancas, un fino disco fabricado con hueso de animal, las que tienen el valor más bajo; los Ardites, grandes y gruesas monedas de cobre; los Nobles, de plata; y los Cielos de oro la moneda de valor más alto de los dos reinos.