En las Tierras de Erin, la magia ha estado presente desde la misma creación.  Como resultado, sus habitantes la sienten como un mero recurso más, aunque por motivos religiosos esta percepción se ha ido deteriorando en ciertas áreas del planeta.

Todos los habitantes de Erin a excepción de los enanos, negados para la magia por naturaleza, tienen capacidad para convertirse en hechiceros, aunque algunos están mejor preparados para ello. Sin embargo, no todos aprovechan esta facultad.

Como contraposición a los hechiceros, están los magos. Con mucho más potencial y menos limitaciones a la hora de expandir su poder innato, los magos son mucho menos numerosos, y nacen solo entre los pueblos humanos.

Hechiceros

19/03/2013

Son humanos con facilidad para leer el lenguaje arcano, que estudian durante años para lograr convertirse en verdaderos titiriteros de las artes elementales. Utilizan bastones y báculos de maderas sagradas para potenciar sus hechizos y conjuros, y sus poderes pueden llegar a rivalizar con los de un verdadero mago.

Son más comunes que los magos o las brujas, pero también menos poderosos y versátiles que cualquiera de ellos. Mientras que un mago nace con un poder innato, los hechiceros tienen que esforzarse día tras día para superar a sus compañeros y llegar al límite de su capacidad.

 

Magos y Brujas

18/03/2013

Aunque a primera vista no parece haber ninguna diferencia entre ellos, no podrían ser más distintos entre si. Su don se transmite de padre a hijo, o de madre a hija respectivamente. Nacen con una habilidad única e irrepetible que les marca como poseedores del Don, y son capaces de conjurar a las fuerzas elementales sin ayuda de un objeto mágico.

Al principio de los tiempos, tanto magos como brujas convivían en armonía, pero cada vez más a menudo, los descendientes de las parejas mestizas nacían sin el don o morían a las pocas semanas de vida. Temiendo por la continuidad de su estirpe, ambas clases mágicas se separaron para siempre, y aún hoy se culpan mutuamente del porcentaje de niños, cada vez menor, que nacen con el don.

Sin embargo, de aquellos descendientes que lograron sobrevivir, aun sin magia, se sabe que conservaron el don ligado a su sangre, pues todavía hoy nacen niños por todo el mundo con capacidades asombrosas.