Valhar

11/02/2019

Valhar es la segunda ciudad más poblada de Domaryah y también la única del continente gobernada por una mujer.

Erigida en la costa suroeste del continente, a varias semanas de camino desde la capital, Valhar cuenta con una pequeña muralla que rodea el centro de la ciudad y un enorme puerto pesquero desde el que provee de pescado tanto a sus habitantes como a otros pueblos y villas cercanos. Una amplia residencia de varios edificios preside las vistas, hogar de la princesa y su familia.

Destino común entre los enanos del desierto, Valhar posee un mercado dinámico y muy diverso, donde es fácil encontrar bienes de distintos orígenes quizá menos comunes en cualquier otro lugar. De mucho más fácil acceso que las impenetrables murallas de Delvaen, el mercado valhare se ha convertido en uno de los más concurridos del continente.

Al encontrarse tan cerca de la capital, ha sido desde hace siglos el destino principal de exiliados y bandidos, que ven en Valhar la oportunidad perfecta para recuperar unas comodidades imposibles de obtener en el desierto sin enfrentarse a los inconvenientes de lidiar con el ejército local. Sin embargo, Valhar cuenta desde hace años con un sistema de identificación mágico que permite a la guardia reconocer y localizar a aquellos delincuentes que ya hayan pasado por las mazmorras en alguna ocasión.

Como en las demás grandes ciudades de Domaryah, Valhar cuenta con una prestigiosa escuela de magia en la que los mágicos pueden desarrollar sus habilidades sin peligro para ellos o para el resto de habitantes de la ciudad. Bajo la atenta mirada de los profesores, cualquier mago o bruja, sea cual sea su origen, tiene garantizados los medios para perfeccionar sus artes de la forma que crea conveniente.

La ciudad también cuenta con una universidad a la que pueden acceder tanto aquellos que han nacido con el don como los que han dedicado su vida a aprender a manipularlo, siempre y cuando tengan los recursos necesarios para hacer frente a la matrícula. Si bien esta norma resulta atracción suficiente en un lugar donde los hechiceros no siempre cuentan con las mismas oportunidades que los mágicos, el centro posee también un departamento especializado en el uso de las artes arcanas con fines médicos que en los últimos años ha mejorado notablemente la calidad de vida en el imperio.

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Islas Ed’ahll

04/02/2019

Las Ed’ahll son dos pequeñas islas situadas al sur de Nydiryah, no muy lejos de la costa meridional del continente. De clima muy cálido y habitadas casi exclusivamente por humanos, fueron descubiertas a mediados de la Era del Renacimiento, años después de que los elfos fueran expulsados del gran continente.

Cuando los primeros barcos salieron a mar abierto y los reinos sureños lograron desembarcar en las costas de las islas, descubrieron en ellas unas tierras vírgenes y muy poco explotadas, pobladas tan solo por una comunidad de indígenas que apenas se relacionaban entre sí. Aprovechando su superioridad tecnológica, los continentales establecieron contacto con los nativos e iniciaron una campaña de conversión y alfabetización a lo largo de las dos islas que, a pesar de sus esfuerzos, no tuvo demasiado éxito.

Si bien en un principio las gentes de las islas se mostraron pacíficas y hospitalarias, su reacción a la presión de los misioneros maelürianos desembocó en conflictos a cada cual más violento, zanjándose la mayoría con la muerte o captura de los enviados sureños. A pesar de los ocurrido con sus primeras misiones, el gobierno de Maelür envió aún varias misiones más a evangelizar a los nativos, y sólo desistió finalmente tras recibir en la sala del trono a un mensajero portando la cabeza decapitada de uno de sus sacerdotes guerreros.

Las islas Ed’ahll son actualmente el hogar de varios pueblos indígenas que viven repartidos por las dos islas. En las últimas décadas el contacto entre ellos ha ido en aumento, y han extendido su territorio hasta abarcar casi la totalidad de las mismas. Tras las primeras visitas de los reinos sureños, los habitantes de los islotes asimilaron las enseñanzas que llevaron los extranjeros y llegaron a desarrollar un sistema bastante similar adaptada al terreno en el que viven.

Viven principalmente de la caza en las selvas y la recolección de frutos autóctonos como cocos, lichis y enormes granos de café que trituran para fabricar con ellos una bebida amarga y de color oscuro. Aunque las islas no están preparadas para la agricultura tal y como se la conoce en el continente, los indígenas modificaron las enseñanzas de los predicadores maelürianos para adecuar sus prácticas

Los nativos aún dan una gran importancia a la religión, y sus sacerdotes son a la vez los líderes y los protectores de sus gentes. Tras los primeros enfrentamientos con los misioneros de los reinos del sur, los indígenas adoptaron una actitud mucho más defensiva de cara a los visitantes del continente, luchando por preservar su cultura de las garras extranjeras.

Aunque a día de hoy las islas comercian con el continente para exportar muchos de los frutos que crecen en la selva, aún se muestran suspicaces con los continentales, y muy pocos mercaderes se atreven a correr el riesgo de adentrarse en su territorio sin la seguridad de una escolta.

Y… tocaba ya.

31/01/2019

Bueno, si me seguís en twitter sabréis que dentro de poco (aproximadamente dos días, de hecho) me toca una época de adulting un poco potente: estaré de mudanza y no tengo la menor idea de cuanto tiempo tardaremos en recuperar la rutina habitual. Para los que me conocéis en persona, sabéis lo nerviosa que me pongo cuando no tengo todo bajo control. Así que espero que eso se solucione pronto.

Pero independientemente de que sea así o no, la cuestión es que no puedo comprometerme a mantener el ritmo de actualizaciones que venía llevando hasta ahora. Reconozco que soy muy poco productiva y tiendo a estancarme a menudo, así que los relatos de los miércoles eran un reto para mi misma que no me siento capaz de seguir antes de que mi vida vuelva a su cauce normal.

Sin embargo, esto no quiere decir que vaya a dejar de actualizar el blog por completo. Seguiré subiendo textos los lunes, principalmente pedazos de lore e historia del mundo donde transcurre la novela principal. Si, esa novela que he vuelto a reescribir desde cero. La misma.

Pero no quiero enrollarme más. No seáis malos conmigo y tened paciencia, que en cuanto todo vuelva a la normalidad el blog será lo primero que recupere el ritmo.

Capital

07/01/2019

B’la-ynêh era una de las mayores ciudades élficas establecidas en el sur del continente, llegando a alcanzar más de 100 km². De estructuras altas y coloridas, estaba protegida por una muralla cuyo fin resultaba más estético que defensivo, y que constituía una barrera únicamente para los animales salvajes que pudieran sentirse atraídos por el ajetreo de la ciudad.

La comunidad estaba organizada de tal forma que cada individuo se encargaba de una de las tareas necesarias para la convivencia, y aunque carecían de líderes o jerarquías políticas, los maestros gozaban de un respeto y consideración especiales al ser los encargados de la formación de las nuevas generaciones.

Existían maestros en todas las profesiones y artes que la sociedad élfica había logrado dominar, desde la pesca hasta el estudio de las artes arcanas. Aunque no todos llegaban a convertirse en maestros de su arte, muchos elfos estudiaban varias profesiones a lo largo de su vida, y realizaban diferentes trabajos según la situación en la que se encontrasen en cada momento.

Cada maestro podía llegar a tener hasta tres aprendices a su cuidado al mismo tiempo, que en la mayoría de los casos pasaban a tener residencia junto a él. La única excepción a esta norma estaba en el estudio de las artes arcanas, que contaba con una escuela propia donde alumnos y maestros convivían durante los años que durase su educación.

Aunque los elfos no son una raza especialmente belicosa y carecían de un ejército propiamente dicho, algunos podían llegar a sentirse atraídos por el arte de la espada que practicaban algunos humanos y enanos que llegaban hasta sus ciudades, llegando a practicarlo durante algunos años de su vida.

La sociedad élfica promovía y apoyaba la curiosidad e investigación de nuevas vías de estudio, aprovechando su longevidad y las grandes diferencias dentro de su propia raza para aprender y compartir ese conocimiento con el resto del mundo.

Elfos

31/12/2018

En lo que se conoce comúnmente como la Era del Alzamiento, los elfos poblaban casi la totalidad del gran continente de Nydiryah. Gracias a su longevidad y a las habilidades que les confería su propia naturaleza, su civilización prosperó con rapidez y no tardó mucho tiempo en eclipsar a aquellas de humanos y enanos, más reservados y efímeros.

Durante siglos, los elfos compartieron sus conocimientos, su tecnología y sus riquezas con el resto de habitantes de Nydiryah, luchando por crear una sociedad abierta a todas las razas que poblaban el planeta. Sus extensas ciudades, erigidas en puntos clave del continente, marcaban puntos de reunión y mercado a lo largo y ancho de las tierras conocidas, dando cobijo a cuantos se presentaban ante sus puertas independientemente de su naturaleza u origen.

Si bien desde el exterior la sociedad elfa podría parecer caótica por su falta de líderes y jerarquías políticas, en el fondo resulta tan organizada como cualquier otra, y avanza apoyándose en las fortalezas de cada indivíduo para crecer como raza y mejorar su comunidad.

A pesar de que la sociedad elfa no acuñaba ninguna moneda propia sí practicaban el trueque con metales preciosos, que utilizaban en la manufactura de joyas y otros adornos así como en ofrendas durante los rituales que celebraban en plazas y templos.

Las comunidades elfas establecidas en el continente eran tremendamente espirituales, y su fe jugaba una parte importante en todo lo que hacían. La simbología estaba presente en todos los aspectos de la vida en la ciudad, aunque era considerado de mala educación tratar temas religiosos fuera de la intimidad de los santuarios en deferencia a aquellos que, ajenos a su fe, no deseaban verse arrastrados a un debate teológico.

Dragones

24/12/2018

En tiempos antiguos, dragones de todas las formas y colores volaban libres por los cielos de Erin. De grandes y duras escamas, alas membranosas y terribles garras y colmillos, la tonalidad de su piel y su tamaño variaba ligeramente dependiendo de su naturaleza, pero su majestuosidad equiparaba a la amenaza que representan.

Hace ya siglos, cuando el Eterno Reloj de Arena desapareció de los planos del tiempo, estas fantásticas criaturas se desvanecieron con él, permitiendo a los habitantes de la superficie respirar tranquilos por un tiempo.

En crisis

12/11/2018

Este Lunes no lo voy a utilizar para subir un fragmento de la novela, pero si voy a hablar un poco sobre ella.

Voy a hablar sobre ella para que entendáis un poco las razones que hay detrás del pequeño hiatus que se avecina, porque a partir de hoy y sin fecha límite, dejaré de subir fragmentos los Lunes por la mañana. ¿Quiere decir esto que voy a dejar de actualizar los lunes? No. Pero lo haré con otra cosa distinta, no con la novela.

Eternal Sight es un proyecto de años, llevo trabajando con él tanto tiempo y ha dado tantos giros de tuerca que ya no se parece en nada a la idea inicial con la que empecé a trabajar en un principio. Y mirándolo de cerca, no me queda otro remedio que admitir que no tiene sentido seguir adelante, cuando es en el corazón de la historia donde encuentro la diferencia.

A lo largo de estos años he hecho muchos cambios menores en la historia, y nunca antes me había parecido necesario parar y reestructurar todo el mapa para seguir. Pero últimamente esos cambios han ido a más, y hemos llegado a un momento en el que seguir sin corregir ese mapa de cero sería una estupidez. Es ese momento en el que vuestro boceto tiene tantos borrones que, o lo pasas a limpio en otro papel, o sabes que dentro de un par de días no vas a ser capaz de entender lo que pone. Ahí estoy yo.

Así que eso es lo que voy a hacer. Voy a pasar a limpio mi esquema lleno de cambios y tachones, y voy a reestructurar ese mapa que tanto me ayuda a avanzar con las diferentes partes de la historia. No se que haré con lo que ya está subido: ¿lo dejaré en el blog? ¿lo enterraré en algún rincón como otros cientos de textos que no me gustan? aún no lo he decidido.

Pero mientras lo hago, no penséis que los lunes se van a quedar sin su actualización semanal. Seguiré subiendo cosas, quizá relatos cortos, quizá más largos… Ya veremos como tira la cosa.

 

Raven